El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026

«Reducir el coste de una dieta saludable es necesario, pero no suficiente»

Hace unos días se publicó El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 (SOFI), elaborado conjuntamente por la FAO, el FIDA, UNICEF, el PMA y la OMS. Después de leer su versión resumida, más que hacer otro resumen, prefiero compartir algunas de las cosas que me han llamado especialmente la atención y algunas reflexiones que me ha dejado.

Para empezar, es una buena noticia que algunos indicadores hayan mejorado en los últimos años, pero creo que también es importante no perder de vista la serie completa.

La inseguridad alimentaria moderada o grave a nivel mundial alcanzó el 28,7 % en 2020 y ha descendido hasta el 25,8 % en 2025. Sin embargo, en 2015 era del 21,4 %. Estamos recuperando parte del terreno perdido, pero las cifras siguen siendo peores que cuando se adoptó la Agenda 2030, que estableció como objetivo acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición (ODS 2).

Ilustración sobre el SOFI 2026: una de cada tres personas no puede permitirse una dieta saludable.

El SOFI de este año se centra especialmente en el elevado coste de una dieta saludable. Aquí también ha habido cierta mejora: la proporción de personas que no puede permitirse una dieta saludable ha descendido del 37,4 % en 2021 al 32,7 % en 2025. Pero ese 32,7 % sigue representando unos 2.690 millones de personas, casi 1 de cada 3 personas en el mundo.

¿Qué es una dieta saludable? La FAO y la OMS identificaron en 2024 cuatro principios universales: debe ser adecuada, equilibrada, diversa y moderada; es decir, aportar los nutrientes necesarios, mantener un equilibrio energético, incluir variedad de alimentos y limitar aquellos componentes cuyo consumo excesivo puede ser perjudicial.

Pero hay una cuestión del informe que me parece especialmente importante: reducir el coste de una dieta saludable es necesario, pero no significa que automáticamente mejore la calidad de la alimentación de la población.

Que más personas puedan permitírsela no significa necesariamente que la estén siguiendo. Incluso cuando los alimentos saludables son asequibles, nuestras decisiones están condicionadas por muchos otros factores: la disponibilidad, nuestras preferencias y costumbres, la información que recibimos, el entorno alimentario, el tiempo y los medios para cocinar o nuestros conocimientos y habilidades.*

Es aquí precisamente donde nació The Food Clans. El proyecto surgió de preguntarme cómo hacer más accesible el conocimiento sobre alimentación a niños y familias: ayudarles a conocer mejor los alimentos, comprender y valorar la diversidad de la dieta, descubrir diferentes formas de utilizarlos y disponer de más herramientas para desenvolverse en la cocina y tomar sus propias decisiones alimentarias de manera informada.

Children and adults testing The Food Clans prototype at InterOcio 2024.

Evidentemente, la educación no puede hacer que una familia pueda permitirse alimentos que económicamente están fuera de su alcance. Pero conseguir que una dieta saludable sea asequible es solo una parte del camino. También necesitamos los conocimientos y las herramientas prácticas para poder llevarla a la práctica.

Y ahí espero que The Food Clans pueda aportar, al menos, un pequeño granito de arena.

*El propio SOFI señala que factores como las preferencias de los consumidores, la educación o las intervenciones sobre el entorno alimentario quedan fuera del alcance de este informe y se abordarán en un próximo informe de FAO sobre dietas saludables.

📄 Puedes consultar (en inglés por ahora) el informe completo SOFI 2026 (aquí) y la versión resumida (aquí).